viernes, 27 de noviembre de 2009

LA RESTAURACIÓN.

El término Restauración hace alusión al período comprendido entre la definitiva caída de Napoleón (1815) y el inicio del proceso revolucionario de 1830. Durante el mismo la monarquía francesa es restaurada en la figura de Luis XVIII de Borbón, hermano de Luis XVI y sucesor de su sobrino Luis XVII, que nunca llegó a reinar y que murió en 1795, prisionero de la revolución. En Europa esta etapa se caracterizó por el intento de recomposición del entramado del Antiguo Régimen, algo que sus partidarios no consiguieron sino de forma limitada.


CARACTERÍSTICAS DE LA RESTAURACIÓN:

-La vuelta a los principios del equilibrio europeo quebrantados por la Revolución Francesa y la política expansionista de Napoleón.

-El intento de reafirmación de los pilares del Antiguo Régimen que se asentaban en el absolutismo monárquico y la preponderancia socioeconómica de los viejos grupos privilegiados.
Las potencias más interesadas en la vuelta al pasado fueron Austria (Metternich) y Rusia (Alejandro I), que se apoyaron en otras como España y Prusia. Francia participó en menor medida en esta política. En cuanto a Gran Bretaña, no secundó las tesis absolutistas.

-La creación de un ambiente contrarrevolucionario que negaba la limitación de poder de los monarcas e impedía la libertad de reunión y de expresión, al tiempo que coaccionaba los derechos de los ciudadanos conseguidos a raíz de la Revolución.

-La identificación con una cultura romántica que sobreestimaba los modelos y valores de la Edad Media y la tradición expresados a través de un arte y una literatura que alentaba lo irracional y subjetivo frente a la lógica de la Ilustración y el enciclopedismo.

Luis XVIII de Francia (Palacio de Versalles, 17 de noviembre de 1755 - París, 16 de septiembre de 1824), representante del poder absoluto en Francia tras la caída de Napoleón
Luis XVIII de Francia


EL CONGRESO DE VIENA
El Congreso de Viena fue convocado en 1814 con el objetivo de proceder al reajuste territorial de Europa.
En él participaron las principales potencias, representadas por sus respectivos embajadores: Austria (Metternich), Gran Bretaña (Castlereagh), Rusia (Alejandro I), Prusia (Humbolt) y Francia (Talleyrand). España intervino superficialmente como potencia de segundo orden.
Sesión del Congreso de Viena. Ampliar imagen
Sesión del Congreso de Viena
Su ideario se puede resumir en los siguientes puntos:
El intento de restaurar el Antiguo Régimen, pretensión que no fue secundada por el Reino Unido.
Talleyrand
Talleyrand
La idea de legitimismo que reafirmaba el origen divino del poder de los reyes. En virtud de este principio Talleyrand logró reponer en Francia a los Borbones en la figura de Luis XVIII.
Éste sería considerado un monarca revestido de lícita autoridad frente a los que habían alcanzado el poder por el uso de la fuerza, caso de los revolucionarios franceses y Napoleón.
La solidaridad entre los estados, lo que implicaba la cooperación mutua a través de una política común capaz de neutralizar los potenciales movimientos revolucionarios.
La búsqueda de un equilibrio entre las cinco grandes potencias.

Se configuró un nuevo mapa de Europa

En la reordenación de las fronteras, que habían sido alteradas por las conquistas napoleónicas, no se tuvieron en cuenta las aspiraciones nacionalistas, tampoco los derechos de algunos príncipes que habían sido despojados de sus tronos por los franceses en años precedentes.

LA SANTA ALIANZA

Fieles al principio de solidaridad entre reyes, los monarcas ruso (ortodoxo), austríaco (católico) y prusiano (protestante), que se consideraban a sí mismos reyes por la "Gracia de Dios", firmaron el Pacto de la Santa Alianza. Se trataba de un documento que, invocando los principios del cristianismo, pretendía sustentar las relaciones internacionales mediante una serie de máximas religiosas como la "eterna religión de Dios salvador". Inglaterra no suscribió dicho texto, pero promovió una "Cuádrupe Alianza" que se fundamentó en los siguientes extremos:
  • El compromiso de mantener estatus territorial vigente.
  • Extremar la vigilancia para detectar y sofocar las iniciativas revolucionarias liberales.
  • Celebrar periódicamente congresos o reuniones con el fin de actualizar las pautas a seguir.
  • Crear una fuerza armada lista para intervenir en caso de necesidad.
La Cuádruple se transformó en Quinta Alianza
en 1818. Ésta incorp
oró a Francia como nuevo integrante e intervino en Nápoles y España (1823) con el objetivo de sofocar las experiencias liberales que estaban teniendo lugar en dichos países. Los aliados proyectaron incluso intervenir en América con el objetivo de restablecer la autoridad del rey de España en los nuevos estados independizados recientemente de ésta, pero se encontraron con la frontal oposición de los Estados Unidos de América cuyo presidente Monroe, en 1823, proclamando la política de "América para los americanos", dejó bien explícito su rechazo a cualquier tipo de intervención europea en el continente.
Klemens Wenzel Lothar von Metternich (Coblenza, 15 de mayo de 1773 - Viena, 11 de junio de 1859), principal impulsor de la política de la Restauración
Metternich, canciller de Austria




viernes, 20 de noviembre de 2009

NAPOLEÓN Y LA NUEVA EUROPA

El gobierno de Napoleón (1799-1815) encarnó la consolidación del nuevo estado francés heredero de la Revolución. Se asentó sobre un régimen personalista y autoritario que sin embargo difundiría los ideales revolucionarios mediante la ocupación de numerosos estados de Europa.

La labor de Napoleón se proyectó en los siguientes planos:

EN EL PLANO INTERNO:

Para Francia el período napoleónico supuso la consolidación definitiva de la obra de la Revolución desde sus presupuestos más moderados

A nivel político-jurídico

Napoleón durante el Directorio. 1797. Ampliar imagen
Napoleón. 1797
Napoleón afianzó las principales conquistas revolucionarias aunque eliminando sus aspectos más radicales y tendiendo a una cada vez mayor concentración de poder en su persona. Los pasos que siguió fueron: el Consulado (1799-1802), el Consulado Vitalicio (1802-1804) y, finalmente, el Imperio (1804-1815). Se apoyó para ello en la alta burguesía y el ejército.
Sus realizaciones más notables se concretaron en la creación de una administración local de estructura centralizada, la organización judicial (los jueces fueron convertidos en funcionarios) y la reestructuración del aparato burocrático.

Coronación de Napoleón. Pintura de David. Ampliar imagen
Coronación de Napoleón

El resultado de esta política se materializó en su Código Civil (1804) que garantizaba la libertad individual, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la libertad económica.

A nivel social

La alta burguesía junto a sectores de la nobleza exiliada repatriada se convirtió en la clase dirigente de Francia en tanto que el campesinado conservó las ventajas alcanzadas tras las reformas de la Revolución.

A nivel ideológico

Hay que tener en cuenta dos aspectos contrapuestos:


Napoleón, 1812
Por un lado, Napoleón mantuvo muchos de los principios de la Revolución: liberalismo, soberanía nacional garantizada por sufragio universal, separación de poderes, subordinación del clero al Estado, fomento de la educación, etc.
Pero por otro, desvirtuó el sufragio universal, entorpeció la acción del cuerpo legislativo, la educación fue utilizada como un medio de control moral y político, los tribunales sufrieron una depuración (imposición de magistrados afectos al régimen), la libertad de prensa y de palabra se recortaron y la etiqueta cortesana al estilo de las monarquías absolutas fue recuperada. Finalmente, en materia religiosa Napoleón restableció las relaciones con el Vaticano (Concordato de 1801) y todos los obispos juramentados afectos a la Revolución fueron destituidos.

EN EL PLANO INTERNACIONAL :
Napoleón persiguió la idea de una Europa unida bajo un mismo orden, caracterizado por la abolición de la sociedad estamental. Para poner en práctica dicho proyecto se embarcó en una política imperialista que liquidó bruscamente los reductos del Antiguo Régimen.

La política imperialista

Para ejecutarla se valió de un moderno ejército que utilizando tácticas revolucionarias venció a cuantas coaliciones se le enfrentaron, esencialmente las integradas por Austria, Rusia y Prusia bajo la dirección de Inglaterra.

El resultado fue la formación de un extenso imperio bajo el liderazgo de Francia, organizado y regido personalmente, a través de familiares o militares de confianza, con la colaboración de las clases ilustradas de los países conquistados, en los que se promulgaron constituciones y códigos similares al francés.




1) Francia antes de la Revolución; 2) Conquistas durante la Convención; 3) Anexiones de la época de Napoleón; 4) Límites del Imperio; 5) Reinos y países vasallos de Francia; 6) Estados amigos u ocupados; 7) Estados aliados.
Austerlitz. Conmemoración
La formación de ese imperio fue posible gracias a una serie de ininterrumpidas victorias militares frente a rusos, austríacos y prusianos (Ulm, Austerlitz, Jena, etc). Sin embargo, fracasó en el intento de bloquear a Inglaterra por mar.

Las dificultades que encontró en España (Guerra de la Independencia), el fracaso de la campaña de Rusia y la enérgica acción de Inglaterra (derrota franco-española de Trafalgar, 1805) hicieron fracasar sus pretensiones imperiales. Tras ser vencido Leipzig (1813) fue desterrado a la isla de Elba (1814).

Goya. Los fusilamientos del 3 de Mayo. Representa la represión de las tropas francesas sobre los sublevados de Madrid. Ampliar imagen
Guerra de la Independencia

La campaña de Rusia supuso un duro descalabro para las tropas de Napoleón que fueron sorprendidas por el duro invierno. Las pérdidas de su ejército fueron enormes. Ampliar imagen
Campaña de Rusia

La caída de Napoleón

Supuso la restauración de los Borbones en Francia en la persona de Luis XVIII, interrumpida por el corto regreso del emperador al poder (Imperio de los Cien Días). Tras ser derrotado en Waterloo (1815), fue desterrado a la isla de Santa Elena (en el Atlántico) donde murió en 1821.

Arthur Wellesley, primer duque de Wellington (1769-1852), vencedor de Napoleón en Waterloo. Ampliar imagen
Wellington
Napoleón en Waterloo. Ampliar imagen
Napoleón en Waterloo

LOS LOGROS DE NAPOLEÓN:

Se materializó en varios campos:

En el campo político-social y militar

Supuso la extensión de las formas revolucionarias, del liberalismo (Código de 1804) y la quiebra definitiva de las estructuras feudales. Esa labor se concretó en:

  • El nacimiento de una serie de constituciones de signo liberal moderado (Ej. el Estatuto de Bayona de España, 1808).
  • El ascenso de la burguesía como nueva clase dominante frente a la nobleza y el clero.
  • La puesta en práctica del Derecho moderno.
  • La innovación de los ejércitos y las tácticas militares.

Representación de la batalla de Borodino, en la que Napoleón venció a los rusos. 1812
Batalla de Borodino

En el campo económico

Consolidó las reformas agrarias llevadas a cabo durante la Revolución y propició la formación de un campesinado de clase media que transmitió a Francia estabilidad política. Aunque una significativa parte de las tierras expropiadas a la nobleza durante la revolución fueron devueltas a sus antiguos dueños, la operación se materializó bajo las formas jurídicas y de explotación capitalistas. Además se sentaron las bases para que Francia iniciara su industrialización.

En el aspecto ideológico

El imperialismo napoleónico fomentó los nacionalismos, tanto el francés como el de los estados que fueron ocupados por sus ejércitos. También aseguró las bases de la enseñanza láica plasmada en la reforma de la Enseñanza Secudaria (Bachillerato) que gozaría de gran prestigio internacional y subsiste aún en nuestros días.
Caricatura denunciando la labor de Napoleón. Ampliar imagen
Caricatura sobre la obra de Napoleón
Este legado perduró a pesar de los intentos de involucionismo promovidos por los sectores más reaccionarios a raíz del Congreso de Viena y materializados en la acción de la Restauración.

EL IMPERIO DE LOS CIEN DÍAS.

En 1814 las tropas coaligadas entraron en París y Napoleón se vio obligado a abdicar y exiliarse. Se le concedió el gobierno de la isla de Elba (situada en el mar Tirreno, muy cerca de Italia) y se le permitió conservar el título de Emperador.

Luis XVIII. Ampliar imagen
Luis XVIII
En Francia fue restaurada la monarquía en la persona de Luis XVIII (hermano del guillotinado Luis XVI). Sin embargo, meses más tarde (febrero de 1815) Napoleón abandonó la isla, se trasladó a París y tomó de nuevo el mando de Francia. Luis XVIII huyó a Bélgica y el Imperio fue reanudado.
Transcurridos poco más de tres meses (“Imperio de los cien días”), el emperador fue derrotado en Waterloo por una coalición (la séptima) de potencias integrada por Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia.
El duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo. 1815. Ampliar imagen
Wellington, vencedor en Waterloo

La derrota de Waterloo supuso el fin del imperio napoleónico y concluyó con su destierro a la remota isla atlántica de Santa Elena, donde permaneció bajo custodia hasta su muerte en 1821.

Por segunda vez regresaba Luis XVIII y en Francia era reinstaurada la monarquía.

"A pesar de todas las difamaciones, no tengo ningún miedo respecto a mi fama. He librado cincuenta batallas campales, la mayoría de las cuales he ganado. He estructurado y llevado a cabo un código de leyes que llevará mi nombre a la más lejana posteridad. Me levanté a mí mismo de la nada hasta ser el monarca más poderoso del mundo. Europa estuvo a mis pies. Siempre he sido de la opinión de que la soberanía reside en el pueblo. De hecho, el gobierno imperial fue una especie de república. Habiéndome llamado la nación a dirigirla, mi máxima fue: la profesión está abierta a los inteligentes, sin distinción de nacimiento o fortuna, y es por este sistema igualitario por el que la oligarquía me odia tanto."

Napoleón Bonaparte. Santa Elena, 3 de marzo de 1817.

viernes, 13 de noviembre de 2009

LOS CLUBS POLÍTICOS EN LA REVOLUCIÓN FRANCESA

Girondinos, cordeleros, jacobinos y montañeses

EL PAÍS / Madrid / Cultura / 23-04-2005
Con la Revolución Francesa nace la terminología "derechas" e "izquierdas", por el lugar que los diputados de las diversas tendencias ocupaban en la Asamblea Constituyente respecto a la presidencia.

La revolución de 1789 fue pródiga en corrientes políticas. Comenzando por la extrema derecha, estaban los emigrados, nobles intransigentes que huyeron al extranjero y trataron de restaurar la monarquía absoluta. Peones de la contrarrevolución fueron los chuanes, campesinos de la Vendée, que apoyaban la monarquía. En la derecha moderada se encontraban los fuldenses, partidarios de la monarquía constitucional, opuestos al antiguo régimen y a la democracia. Su nombre procedía de un antiguo convento de los feuillants en el que se reunían. Pronto desaparecieron de la escena política. En la izquierda moderada se encontraban los girondinos, originarios de la zona de Burdeos, y que representaban a la pequeña burguesía ilustrada. Ocuparon el poder tras la caída de Luis XIV, pero en un choque decisivo con los jacobinos fueron físicamente aniquilados en la guillotina. A los jacobinos se les llamaba así porque se reunían en un convento dominico (jacobins). A partir de 1792 pasaron a ser los montañeses porque se sentaban en la parte más alta de la cámara y componían la izquierda de la Asamblea (Robespierre, Marat, Danton, Desmoulins). Más a la izquierda estaban los cordeleros (tenían la sede en un convento de franciscanos) y en la extrema izquierda estaban los enragés (rabiosos).

EL CLUB DE LOS FEUILLANTS( LOS FULDENSES ).

El Club des Feuillants es el nombre con que se conoce familiarmente en francés a los Amigos de la Constitución, un grupo político, de tendencia monárquica constitucional opuesto al derrocamiento del rey Luis XVI, tras la Fuga de Varennes el 22 de junio de 1791.

EL club nace el 16 de julio de 1791, con la publicación de un manifiesto, originada en una escisión de la parte moderada del club de los Jacobinos y del club de 1789. Este club, cuyo acceso estaba reservada a los "ciudadanos activos", es decir a cualquier contribuyente que pagara impuestos directos, se fundó originalmente para contrarrestar la progresiva influencia de los Jacobinos radicales. Sus primeras sesiones se desarrollaron en el Palais-Royal, y luego en el antiguo convento de los Monjes Bernardos (feuillants), lo que originó su nombre.

De número variable entre 160 y 264, sus miembros agrupaban a los moderados, favorables a una monarquía constitucional y a la Constitución de 1791. Los Feuillants estaban dirigidoss por Barnave. Entre ellos estaban Bailly, Duport, La Fayette, Lameth, Sieyès, Ramond de Carbonnières.

Su influencia desapareció con la Asamblea Legislativa el 21 de septiembre de 1792. En marzo de ese mismo año los Girondinos excluyeron a los ministros feuillants como represalia por su oposición a la guerra con Austria. Tras la caída de la monarquía el 10 de agosto, son acusados por sus adversarios de realistas y traidores. Se crea una lista con 841 miembros que son arrestados y juzgados por traición. El 29 de noviembre de 1793, su jefe Barnave sube al cadalso.

Como sus adversarios le habían colocado la etiqueta de "club monárquico" a los Feuillants, este nombre sobrevivió varios meses como insulto sinónimo de moderado, realista y aristócrata.

LOS GIRONDINOS

Girondino, nombre dado a un grupo político moderado y federalista de la Asamblea Nacional y de la Convención Nacional que estaba compuesto por varios diputados procedentes de Gironda. Pertenecían, en su mayoría, a la burguesía provincial de los grandes puertos costeros. Su violento enfrentamiento con el grupo de los montañeses dominó los primeros meses de la Convención Nacional.


El grupo contaba con 175 diputados de los 749 que componían la Asamblea de la Convención y gobernaron durante los años 1792 y 1793. En su mayoría eran miembros intelectuales de la rica burguesía del mundo de los negocios.

Conocidos, en esa época, como los Brissotins o Rolandistes, el nombre de Girondino se popularizó a principios del siglo XIX, sobre todo a partir de la obra de Lamartine Histoire des Girondins (Historia de los Girondinos). Sus miembros, en su mayor parte adscritos al Club de los Jacobinos estaban considerados, por los diputados de París, dirigidos por Robespierre, como los más radicales de la asamblea.

Acusados por los jacobinos de conspirar contra la unidad de la República, sus dirigentes fueron guillotinados por orden de Robespierre (1793).

En la Convención Nacional, los girondinos, en su mayoría diputados provinciales, fueron instalados a la derecha, y la Montaña, compuesta por veinticuatro diputados de París y otros, fue instalada a la izquierda. Los girondinos dominaban la Asamblea e, inmediatamente, empezaron a atacar a la Comuna de París y a los montañeses (más conocidos también como jacobinos) a los que consideraban responsables de las Masacres de septiembre. Marat fue el primer implicado.

Aunque fueron acusados de federalistas, los girondinos, se aprovecharon de la favorable evolución de la situación militar (victoria de Jemappes, 6 de noviembre de 1792) para relanzar la Convención girondina. Sin embargo, durante el proceso de Luis XVI, los girondinos, que se oponían a su condena, fueron considerados poco republicanos. La situación militar sufrió un cambio (derrota de Neerwinden, 18 de marzo de 1793), traición de uno de ellos Dumouriez (5 de abril de 1793) y su oposición contra la institución de un Tribunal revolucionario, les comprometió definitivamente.

Los girondinos fueron los primeros en decretar el arresto de Marat por la Convención Nacional (13 de abril de 1793) ; pero Marat fue absuelto por el Tribunal Criminal Extraordinario y recuperó, triunfante, la Asamblea (24 de abril de 1793). Después, a fin de debatir sobre las exacciones de la Comuna de París y de velar por la seguridad de la Comuna de París nombraron una comisión, Comisión de los Doce (Commission des Douze o Comité de Salvación Pública) a la que se le otorgó poderes para los arrestos. Hébert, sustituto de la Comuna de París fue arrestado. La Comisión de los Doce quedó establecida. Los montañeros consiguieron la aceptación del pueblo de París.

LOS JACOBINOS

Término procedente de “Jacobin”, es decir, del latín “Iacobus” (Santiago), en alusión a un convento de París donde celebraron durante algún tiempo sus reuniones los integrantes del grupo de revolucionarios al que le fue aplicado el vocablo.

Los jacobinos constituían el ala radical de la revolución, en oposición a los más moderados girondinos. Por el lugar que ocuparon en la Asamblea Nacional (el más alto de la tribuna izquierda) también se les designó con el apelativo de “montañeses”.

Desplazaron a los girondinos del poder en junio de 1793 y en gran medida fueron los responsables de la ejecución del rey Luis XVI. En julio de 1794 (Thermidor o "cálido") un golpe de estado protagonizado por los sectores más moderados (la "Llanura") de la revolución acabó con el gobierno jacobino, poniendo fin a la etapa denominada “Régimen de Terror”, en alusión al gran número de ejecuciones llevadas a cabo bajo el liderazgo de los más exaltados (Robespierre).

Destacados jacobinos fueron Robespierre y Saint-Just.

En la actualidad el término jacobino se aplica a quien es partidario de medidas revolucionarias o al izquierdista radical. También se aplica con carácter peyorativo como sinónimo de exaltado, violento o sanguinario.

LOS CORDELIERS( CORDELEROS).

El Club de los Cordeliers o Sociedad de los derechos del hombre y del ciudadano es una sociedad política creada en París en abril de 1790 que se estableció en la antigua capilla del Convento de los Cordeliers (hoy museo Dupuytren).

La creación del club tiene por objeto vigilar la asamblea y ser el espíritu crítico de la misma. Asimismo se propone ayudar a los indigentes, lo que no hacen los jacobinos, la entrada es libre. Se entra en el club sin pagar ninguna cuota, una bandera extendida en la puerta sirve para recoger los donativos que se quieran hacer.

Más radical que el club de los Jacobinos, sus miembros toman parte activa en los movimientos revolucionarios que se sucedieron en la Asamblea Constituyente, la Asamblea legislativa y la Convención nacional. Es el que organiza, asimismo, la manifestación del Campo de Marte, el 17 de julio de 1791; rechaza la Constitución de 1791 y pide la inhabilitación del rey y su arresto tras la huida del mismo a Varennes. El 10 de agosto de 1792 apoya la petición del derrocamiento del trono de Francia; y el 22 de mayo de 1793 fomenta una insurrección pidiendo la desaparición de los girondinos de la Convención Nacional.

Tras la caída de los girondinos, el club se divide en Indulgentes (los Dantonistas) y Enragés (los Hébertistes), autores de la ley de sospechosos y partidarios de una dictadura de la Comuna. Tanto el uno, como el otro, fueron guillotinados el 24 de marzo y 5 de abril de 1794; Marat fue asesinado por Charlotte Corday el 13 de julio de 1793.

El Club de los Cordeliers vencido por el Club de los Jacobinos y dependiente del mismo, subsistió más tiempo que éste último, desapareció en abril de 1795.


Os dejo una presentación de powerpoint que resume muy bien todo el tema de la Revolución Francesa:




jueves, 12 de noviembre de 2009

LOS PROTAGONISTAS DE LA REVOLUCIÓN

JEAN PAUL MARAT
Científico, periodista y político, integró el club de los jacobinos. Publicó notas periodísticas atacando a los poderosos, como “El amigo del pueblo” lo que le acarreó como consecuencia un mes en prisión durante 1789. Se opuso fervientemente al absolutismo monárquico y a los revolucionarios moderados, siendo el propulsor de muchas de sus muertes. Integró el club de los Cordeliers, debiendo refugiarse en Londres periódicamente. EN París dirgía un periódico llamado L'Ami du peuple( el amigo del pueblo), atacando a muchos de los ciudadanos más poderosos de Francia. Temiendo las represalias, Marat se vio forzado a esconderse en las catacumbas de París, donde contrajo una enfermedad crónica de la piel (presumiblemente dermatitis herpetiforme); Por ello debía tomar frecuentes baños medicinales.
La muerte de Marat.

Fue asesinado por la aristócrata girondina, Charlotte Corday, quien lo apuñaló en el pecho mientras tomaba uno de sus baños. Ella fue juzgada y guillotinada por su muerte.

JACQUES RENÉ HÉBERT
(1757-1794) fue miembro del club de los Cordeliers, a partir de 1791, siendo sus ideas antimonárquicas y anticlericales, además de antigirondinas. Fue uno de los ideólogos del gobierno del Terror y sus acciones fueron más crueles aún que las de Robespierre, al que calificó de conservador. Murió en la guillotina al igual que su esposa, una ex religiosa, de nombre Marie Marguerite Françoise Hébert.

MARQUÉS DE LAFAYETTE



Fue un militar y político francés. La Fayette fue general en la Revolución Americana de la que es considerado uno de los héroes. Personaje influyente de la Revolución francesa hasta 1792, fue miembro de la Asamblea Nacional, general del ejercito revolucionario y comandante de la Guardia Nacional de París. Cautivo de los prusianos durante 5 años, se retiró de la vida política durante el Primer Imperio .

La Fayette propone que se convoquen los Estados Generales de Francia, que reunían a los representantes de las tres clases tradiciones de la sociedad francesa —clero, nobleza y comunes—. Elegido diputado por el brazo nobiliario, adhiere desde el comienzo a la causa revolucionaria. Presenta en 1789 un borrador de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y se le debe la inclusión del color blanco entre el azul y el rojo en la bandera nacional. Su prestigio como defensor de la libertad en la pasada guerra contra Gran Bretaña hizo que fuera nombrado comandante de la Guardia Nacional, y puesto al mando del ejercito revolucionario del norte para detener el avance de las tropas austriacas y prusianas en territorio francés.

Durante los primeros años de la Revolución el «héroe de los dos mundos» fue muy popular, al encarnar a la nobleza liberal y el brazo armado del nuevo régimen; pero tuvo también un papel de moderador, defendiendo el mantenimiento de la monarquía constitucional e impidiendo los ataques contra la familia real. En 1791 fue él quien trajo a París al rey, sorprendido en Varennes cuando intentaba huir de Francia. Junto con Jean Sylvain Bailly, funda el club des Feuillants.

Sin embargo, su prestigio se ve empañado por la matanza del Campo de Marte, en París, en la que se le acusa, de lo cual no hay certeza, de haber ordenado disparar sobre las masas de manifestantes. Al mismo tiempo, su actuación militar en la frontera del norte tiene poco éxito. Frente a la constante agitación popular y a la importancia creciente de los Jacobinos, La Fayette sugiere intervenir militarmente en París, lo que acaba por descreditarlo del todo, tanto políticamente como popularmente. En 1791, perseguido por los Jacobinos, trata de escapar a los Estados Unidos a través de Holanda. Es capturado por los austríacos y pasa cinco años en prisión, en muy duras condiciones de detención.

DANTON

Cuando comenzó la Revolución Francesa en 1789, se introdujo en la política con entusiasmo y pasó a ser el presidente del club de los Cordeliers, la vanguardia del radicalismo parisino. Sus discursos a menudo eran intensos, pero solía actuar con cautela. Pese a ser una persona generosa, amable y de gran flexibilidad ideológica, recayeron en 1791 graves sospechas de que aceptaba sobornos de los monárquicos.

En julio de 1790 fundó La Sociedad de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, más conocido por el club de Los Cordeliers, anteriormente citado. Tras un corto exilio en Gran Bretaña, en 1792 regresó a París y participó en La Insurrección del 10 de agosto de 1792. La Asamblea Legislativa le nombró Ministro de Justicia.

No se convirtió en una figura relevante hasta la caída de la monarquía, ocurrida en agosto de 1792. Como ministro del gobierno provisional, inspiró y exigió audacia, el valor que salvaría a la Francia revolucionaria de sus enemigos. Fue elegido miembro de la Convención Nacional, en la que recibió inmediatamente los ataques de los diputados moderados, conocidos como girondinos, que le consideraban un radical y un rival peligroso.

Danton intentó conciliarse con sus oponentes, pero sus esfuerzos fueron rechazados. Este conflicto se resolvió con la caída de los girondinos en junio de 1793. Mientras tanto, prestó sus servicios en el Comité de Salvación Pública, el órgano ejecutivo de la República Francesa, pero fracasó estrepitosamente en su intento de poner fin a la guerra entre Francia y las monarquías europeas a través de canales diplomáticos. Finalmente, su aliado, Maximilien de Robespierre, emergió como figura central del Comité.

La jefatura de la República se encontraba desgarrada en 1794 por los conflictos entre los nuevos grupos políticos y las acusaciones de corrupción y traición. Danton buscó nuevamente una solución de compromiso con los distintos sectores, pero sus propias simpatías estaban decididamente con aquellos que deseaban moderar la represión y el terror (los indulgentes). Pese a ello, su posición se vio socavada por la corrupción y las intrigas de sus amigos. Robespierre decidió que la unidad del gobierno sólo podía mantenerse eliminando tanto a los radicales como a los “indulgentes”, incluido Danton. Tras ser sometido a juicio por el Tribunal Revolucionario, Danton perdió primero su reputación y después su vida: murió en la guillotina el 5 de abril de 1794.

SIEYÈS

Emmanuel-Joseph Sieyès, Conde Sieyès (Fréjus, 3 de mayo de 1748 - París, 20 de junio de 1836) fue un político, eclesiástico, ensayista y académico francés, uno de los teóricos de las constituciones de la Revolución Francesa y de la era napoleónica. En 1789 publica su celebrado panfleto: «Qu’est-ce que le tiers état?» (¿Qué es el tercer estado?). Comenzaba con la respuesta a la pregunta «Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada. ¿Qué es lo que desea? Ser algo». El panfleto tuvo mucho éxito, y su autor fue admitido en los clubes y las sociedades más selectas de París. A pesar de ser sacerdote, optó por no sentarse con el clero en los Estados Generales y fue elegido como el último (el vigésimo) de los representantes del Tercer Estado por París .

A pesar de su poca habilidad como orador, su influencia era grande. Fue el impulsor de la constitución de la Asamblea Nacional por el Tercer Estado, cuando éste abandonó los Estados Generales el 10 de junio de 1789, seguido por el clero pobre y algunos nobles. El 20 de junio, es uno de los redactores del Juramento del Juego de Pelota (Serment du Jeu de paume) por el que la Asamblea se declara Asamblea Constituyente y emprende la redacción de la Constitución que se aprobará en 1791. Colaboró también en la redacción de la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano en 1789.

En el seno del Comité para la Constitución, Sieyès tiende hacia el sufragio universal pero se opone a la abolición de los títulos y la confiscación de las tierras de la Iglesia. Se opuso al derecho de veto absoluto del Rey, veto el cual apoyó infructuosamente Honoré Mirabeau. Para la mayor parte de los asuntos, guardó para sí sus opiniones en la Asamblea, hablando muy raramente y generalmente con brevedad y ambigüedad oral. Tuvo una considerable influencia en la división administrativa del territorio nacional en Departamentos, pero tras la primavera de 1790, fue eclipsado por otros. Sólo una vez más fue elegido como presidente bisemanal de la Asamblea Nacional Constituyente. Renunció al sacerdocio para obedecer a la constitución civil del clero en 1790.

Excluido de la Asamblea Legislativa por la ordenanza auto-excluyente de Maximiliano Robespierre, reapareció en la Tercera Asamblea Nacional, conocida como la Convención (septiembre de 1792- septiembre de 1795), donde se sentaba en la parte central llamada "la llanura" o "el pantano" (la plaine, le marais). Aquí su auto censura fue aún más notable, en parte por disgusto y en parte por timidez. Más tarde caracterizó su conducta durante el Reinado del Terror en la frase irónica: J'ai vécu (He sobrevivido). Votó a favor de la muerte de Luis XVI, pero no en los términos despectivos que se le atribuyeron. Era conocido su desacuerdo con muchas de las provisiones de las constituciones de los años 1791 y 1792, pero hizo poco por mejorarlas.

En 1795, fue durante 6 meses miembro del Comité de Salvación Pública en el que abogó por una política expansionista





UN POCO DE HUMOR ( NEGRO ).



He decidido que este sea mi epitafio, dentro, espero de muchísimos años. Es una broma. Viene a cuento por lo de halloween pasado. Podéis escribir vuestros epitafios en esta dirección:

http://www.jjchandler.com/tombstone/


martes, 10 de noviembre de 2009

LA VIDA COTIDIANA DURANTE EL TERROR

El propio pueblo, al ver peligrar la Revolución, permite a los jacobinos legalizar el terror como arma para defender la República.


La caza de sospechosos .

Se consideraba sospechoso a todo aquel que por su conducta, sus intenciones o sus escritos fuese partidario de la Monarquía o el federalismo y también a los considerados como enemigos de la Libertad. La calificación de sospechosos correspondía al Comité Revolucionario. Estos comités nacieron espontáneamente y tras su legalización se encargaron de la vigilancia de los extranjeros y los sospechosos y su eventual arrestro. Además, debían luchar contra el crimen, mantener el orden público y vigilar la educación y la higiene pública. También expedían los certificados de civismo. La declaración era la principal vía para la detención de sospechosos. Una vez detenidos y esposados, los sospechosos eran amontonados en carretas vigiladas que les llevaban hasta las prisiones provinciales. Allí esperaban a ser despojados de todos sus objetos personales y después eran conducidos al patio de la prisión o a las celdas abarrotadas de gente.

La vida en las prisiones

Al principio las prisiones no estaban todavía demasiado llenas, pero a partir de junio de 1794 el Gran Terror sobrecargó las cárceles y las condiciones de vida se degradaron al máximo.. en la primera etapa las prisiones mantenían una clara separación entre los prisioneros según su condición social. En la mesa se encontraban tres clases de prisioneros: los que podían alimentarse a sus expensas, los que no podían y los que eran bastante ricos como para correr con los gastos de otros pobres. A las nueve de la noche era el momento de acostarse. Algunos tenían permiso y podían ir pasear a los jardines. Las relaciones amorosas eran frecuentes y los carceleros permitían la visita de esposos y amantes. Poco a poco todo fue cambiando. El número de sospechosos crecía y los prisioneros se amontonaban en celdas y pasillos. Se acabaron las visitas y todos comían juntos en una mesa común. El gobierno revolucionario y los sans- cultotes temían una revuelta en las prisiones y fomentaban la delación de los posibles cabecillas.

El juicio

La Convención creó un Tribunal Criminal extraordinario para juzgar, sin apelación ni recurso, a los conspiradores. Estaba formado por cinco jueces, un acusador público, dos sustitutos y doce jurados. Los jueces aplicaban la ley tras la deliberación del jurado y la sentencia debía ejecutarse en veinticuatro horas. La sala se llenaba de público y el acusado acudía a declarar y a escuchar las declaraciones de los testigos. Después, los jurados se retiraban a deliberar. El acusado era informado por le juez de la opinión de los jurados y el acusador público planteaba sus conclusiones sobre la aplicación de la ley para finalizar con la proclamación de la absolución o de la condena. Con la ley del 10 de 1794 todo cambió y las garantías judiciales desaparecieron.

LOS SÍMBOLOS DE LA REVOLUCIÓN: EL CANTO DE LA MARSELLESA

ESTA ES LA LETRA DEL HIMNO NACIONAL DE FRANCIA, QUE CANTABAN LOS SOLDADOS DEL EJÉRCITO DE LA REVOLUCIÓN EN SU LUCHA CONTRA LOS PAÍSES DE LA COALICIÓN.

ACTIVIDAD: Averigua el origen de esta canción. ¿ Por qué se llama la "Marsellesa"?.


Allons enfants de la patrie Marchemos, hijos de la patria,

Le jour de gloire est arrivé ! Que ha llegado el día de la gloria

Contre nous de la tyrannie El sangriento estandarte de la tiranía

L'étendard sanglant est levé ! Está ya levantado contra nosotros (bis)

L'étendard sanglant est levé !
Entendez-vous dans les campagnes ¿No oís bramar por las campiñas

Mugir ces féroces soldats ? A esos feroces soldados?

Ils viennent jusque dans vos bras Pues vienen a degollar

Ecorger nos fils, et nos compagnes, A nuestros hijos y a nuestras esposas

Estribillo

Aux armes citoyens !Formez vos bataillons ! ¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!

Marchons, marchons, Marchemos, marchemos,

Qu’un sang impur abreuve à nos sillons ! ¡Que una sangre impura riegue nuestros surcos!
Nous entrerons dans la carrière Nosotros tomaremos el camino


Quand nos aînés n'y seront plus ! cuando nuestos mayores ya no estén,


Nous y trouverons leur poussièreAllí encontraremos sus cenizas

Et la trace de leurs vertus. y la huella de sus virtudes. (bis)


Bien moins jaloux de leur cercueil,No estaremos tan celosos de seguirles

Nous aurons le sublime orgueilComo de participar de su tumba;

Que de partager leur cercueil, ¡Nosotros tendremos el sublime orgullo

De les venger ou de les suivre.de vengarles o seguirles!

lunes, 2 de noviembre de 2009

SANSON, EL VERDUGO DE LA REVOLUCIÓN.

La guillotina ocupa un lugar importante en la historia de la Revolución, de ahí el interés que encierra el testimonio que nos deja en su diario Charles-Henri Sanson, el verdugo responsable de las cerca de 3.000 ejecuciones que tuvieron lugar en París de 1789 a 1796.



Las víctimas fueron en su gran mayoría hombres (sólo 370 mujeres fueron guillotinadas), más de la mitad de los cuales tenían entre 25 y 50 años (pero también se ejecutó a 22 menores de 18 y 9 hombres mayores de 80). Destacan los miembros de las profesiones liberales (479), seguidos por los artesanos (391), los aristócratas (381), los militares (365), los eclesiásticos (319) y los comerciantes (275).

Sanson se encontró con hombres que se enfrentaron a la muerte con serenidad y sin abdicar de sus ideas, como los girondinos, que cantaban “La Marsellesa” y bromeaban, o a valientes como el General Biron, quien, al ir a buscarle el verdugo, estaba comiendo ostras y le dijo: “¿Me permites que me coma mi última docena de ostras?”. Pero presenció también muchos desfallecimientos y dolor.

Ejecutó a víctimas ilustres, como Luis XVI o María Antonieta. En la ilustración de la derecha podemos ver el momento histórico de la ejecución de Luis XVI, el 21 de enero de 1793, en la Plaza de la Revolución de París. Al soberano se le permitió llegar en carroza escoltada, pero no dirigirse al público. Sus últimas palabras fueron: “Pueblo de Francia, muero inocente”.

Pero no fueron estas ejecuciones lo que impresionó más vivamente a Sanson, sino el hecho de que a medida que los tribunales enviaban cada vez más condenados al patíbulo, la gente parecía irse acostumbrando a la guillotina y a la muerte como realidades cotidianas a las que no se daba importancia.