viernes, 20 de noviembre de 2009

NAPOLEÓN Y LA NUEVA EUROPA

El gobierno de Napoleón (1799-1815) encarnó la consolidación del nuevo estado francés heredero de la Revolución. Se asentó sobre un régimen personalista y autoritario que sin embargo difundiría los ideales revolucionarios mediante la ocupación de numerosos estados de Europa.

La labor de Napoleón se proyectó en los siguientes planos:

EN EL PLANO INTERNO:

Para Francia el período napoleónico supuso la consolidación definitiva de la obra de la Revolución desde sus presupuestos más moderados

A nivel político-jurídico

Napoleón durante el Directorio. 1797. Ampliar imagen
Napoleón. 1797
Napoleón afianzó las principales conquistas revolucionarias aunque eliminando sus aspectos más radicales y tendiendo a una cada vez mayor concentración de poder en su persona. Los pasos que siguió fueron: el Consulado (1799-1802), el Consulado Vitalicio (1802-1804) y, finalmente, el Imperio (1804-1815). Se apoyó para ello en la alta burguesía y el ejército.
Sus realizaciones más notables se concretaron en la creación de una administración local de estructura centralizada, la organización judicial (los jueces fueron convertidos en funcionarios) y la reestructuración del aparato burocrático.

Coronación de Napoleón. Pintura de David. Ampliar imagen
Coronación de Napoleón

El resultado de esta política se materializó en su Código Civil (1804) que garantizaba la libertad individual, la igualdad ante la ley, la propiedad privada y la libertad económica.

A nivel social

La alta burguesía junto a sectores de la nobleza exiliada repatriada se convirtió en la clase dirigente de Francia en tanto que el campesinado conservó las ventajas alcanzadas tras las reformas de la Revolución.

A nivel ideológico

Hay que tener en cuenta dos aspectos contrapuestos:


Napoleón, 1812
Por un lado, Napoleón mantuvo muchos de los principios de la Revolución: liberalismo, soberanía nacional garantizada por sufragio universal, separación de poderes, subordinación del clero al Estado, fomento de la educación, etc.
Pero por otro, desvirtuó el sufragio universal, entorpeció la acción del cuerpo legislativo, la educación fue utilizada como un medio de control moral y político, los tribunales sufrieron una depuración (imposición de magistrados afectos al régimen), la libertad de prensa y de palabra se recortaron y la etiqueta cortesana al estilo de las monarquías absolutas fue recuperada. Finalmente, en materia religiosa Napoleón restableció las relaciones con el Vaticano (Concordato de 1801) y todos los obispos juramentados afectos a la Revolución fueron destituidos.

EN EL PLANO INTERNACIONAL :
Napoleón persiguió la idea de una Europa unida bajo un mismo orden, caracterizado por la abolición de la sociedad estamental. Para poner en práctica dicho proyecto se embarcó en una política imperialista que liquidó bruscamente los reductos del Antiguo Régimen.

La política imperialista

Para ejecutarla se valió de un moderno ejército que utilizando tácticas revolucionarias venció a cuantas coaliciones se le enfrentaron, esencialmente las integradas por Austria, Rusia y Prusia bajo la dirección de Inglaterra.

El resultado fue la formación de un extenso imperio bajo el liderazgo de Francia, organizado y regido personalmente, a través de familiares o militares de confianza, con la colaboración de las clases ilustradas de los países conquistados, en los que se promulgaron constituciones y códigos similares al francés.




1) Francia antes de la Revolución; 2) Conquistas durante la Convención; 3) Anexiones de la época de Napoleón; 4) Límites del Imperio; 5) Reinos y países vasallos de Francia; 6) Estados amigos u ocupados; 7) Estados aliados.
Austerlitz. Conmemoración
La formación de ese imperio fue posible gracias a una serie de ininterrumpidas victorias militares frente a rusos, austríacos y prusianos (Ulm, Austerlitz, Jena, etc). Sin embargo, fracasó en el intento de bloquear a Inglaterra por mar.

Las dificultades que encontró en España (Guerra de la Independencia), el fracaso de la campaña de Rusia y la enérgica acción de Inglaterra (derrota franco-española de Trafalgar, 1805) hicieron fracasar sus pretensiones imperiales. Tras ser vencido Leipzig (1813) fue desterrado a la isla de Elba (1814).

Goya. Los fusilamientos del 3 de Mayo. Representa la represión de las tropas francesas sobre los sublevados de Madrid. Ampliar imagen
Guerra de la Independencia

La campaña de Rusia supuso un duro descalabro para las tropas de Napoleón que fueron sorprendidas por el duro invierno. Las pérdidas de su ejército fueron enormes. Ampliar imagen
Campaña de Rusia

La caída de Napoleón

Supuso la restauración de los Borbones en Francia en la persona de Luis XVIII, interrumpida por el corto regreso del emperador al poder (Imperio de los Cien Días). Tras ser derrotado en Waterloo (1815), fue desterrado a la isla de Santa Elena (en el Atlántico) donde murió en 1821.

Arthur Wellesley, primer duque de Wellington (1769-1852), vencedor de Napoleón en Waterloo. Ampliar imagen
Wellington
Napoleón en Waterloo. Ampliar imagen
Napoleón en Waterloo

LOS LOGROS DE NAPOLEÓN:

Se materializó en varios campos:

En el campo político-social y militar

Supuso la extensión de las formas revolucionarias, del liberalismo (Código de 1804) y la quiebra definitiva de las estructuras feudales. Esa labor se concretó en:

  • El nacimiento de una serie de constituciones de signo liberal moderado (Ej. el Estatuto de Bayona de España, 1808).
  • El ascenso de la burguesía como nueva clase dominante frente a la nobleza y el clero.
  • La puesta en práctica del Derecho moderno.
  • La innovación de los ejércitos y las tácticas militares.

Representación de la batalla de Borodino, en la que Napoleón venció a los rusos. 1812
Batalla de Borodino

En el campo económico

Consolidó las reformas agrarias llevadas a cabo durante la Revolución y propició la formación de un campesinado de clase media que transmitió a Francia estabilidad política. Aunque una significativa parte de las tierras expropiadas a la nobleza durante la revolución fueron devueltas a sus antiguos dueños, la operación se materializó bajo las formas jurídicas y de explotación capitalistas. Además se sentaron las bases para que Francia iniciara su industrialización.

En el aspecto ideológico

El imperialismo napoleónico fomentó los nacionalismos, tanto el francés como el de los estados que fueron ocupados por sus ejércitos. También aseguró las bases de la enseñanza láica plasmada en la reforma de la Enseñanza Secudaria (Bachillerato) que gozaría de gran prestigio internacional y subsiste aún en nuestros días.
Caricatura denunciando la labor de Napoleón. Ampliar imagen
Caricatura sobre la obra de Napoleón
Este legado perduró a pesar de los intentos de involucionismo promovidos por los sectores más reaccionarios a raíz del Congreso de Viena y materializados en la acción de la Restauración.

EL IMPERIO DE LOS CIEN DÍAS.

En 1814 las tropas coaligadas entraron en París y Napoleón se vio obligado a abdicar y exiliarse. Se le concedió el gobierno de la isla de Elba (situada en el mar Tirreno, muy cerca de Italia) y se le permitió conservar el título de Emperador.

Luis XVIII. Ampliar imagen
Luis XVIII
En Francia fue restaurada la monarquía en la persona de Luis XVIII (hermano del guillotinado Luis XVI). Sin embargo, meses más tarde (febrero de 1815) Napoleón abandonó la isla, se trasladó a París y tomó de nuevo el mando de Francia. Luis XVIII huyó a Bélgica y el Imperio fue reanudado.
Transcurridos poco más de tres meses (“Imperio de los cien días”), el emperador fue derrotado en Waterloo por una coalición (la séptima) de potencias integrada por Reino Unido, Austria, Prusia y Rusia.
El duque de Wellington, vencedor de Napoleón en Waterloo. 1815. Ampliar imagen
Wellington, vencedor en Waterloo

La derrota de Waterloo supuso el fin del imperio napoleónico y concluyó con su destierro a la remota isla atlántica de Santa Elena, donde permaneció bajo custodia hasta su muerte en 1821.

Por segunda vez regresaba Luis XVIII y en Francia era reinstaurada la monarquía.

"A pesar de todas las difamaciones, no tengo ningún miedo respecto a mi fama. He librado cincuenta batallas campales, la mayoría de las cuales he ganado. He estructurado y llevado a cabo un código de leyes que llevará mi nombre a la más lejana posteridad. Me levanté a mí mismo de la nada hasta ser el monarca más poderoso del mundo. Europa estuvo a mis pies. Siempre he sido de la opinión de que la soberanía reside en el pueblo. De hecho, el gobierno imperial fue una especie de república. Habiéndome llamado la nación a dirigirla, mi máxima fue: la profesión está abierta a los inteligentes, sin distinción de nacimiento o fortuna, y es por este sistema igualitario por el que la oligarquía me odia tanto."

Napoleón Bonaparte. Santa Elena, 3 de marzo de 1817.

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