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sábado, 29 de diciembre de 2012

Alicante: genocidio patrimonial.

    Acabo de enterarme de la demolición a traición del último de los tinglados decimonónicos de la estación de Madrid. En pleno celebrado meses atrás el equipo de gobierno del ayuntamiento de Alicante aseguró, juró y perjuró que ese edificio sería salvo de la piqueta del AVE. Ilusos los que creímos una más de sus mentiras. Una ciudad que no respeta su patrimonio arquitectónico, por muy reciente que este sea, es una ciudad que no merece mi respeto. Por encima de todo, mi desprecio a los políticos, esa señora imputada por delincuente que se encuentra en el sillón de la alcaldía, la más votada en la historia democrática de la  ciudad, esa señora gallega de origen que ha demostrado una vez más que no quiere a su ciudad, que no quiere a su pueblo, ese pueblo que le ha dado todo, hasta llegar a lo más alto a lo que podía aspirar una socióloga que no ha ejercido nunca más allá de las faldas y siglas de un partido político. 
    El responsable de la demolición de la histórica edificación es ADIF. Son así de cobardes, así de mentirosos, necesitan unas siglas donde esconder su trapacería e incompetencia. Detrás de esas siglas ferroviarias se esconde un negocio ruinososo para todos los alicantinos y para el resto de españoles. El AVE como excusa para derruir lo poco de valor que quedaba aquí. Estamos ante la estación ferroviaria más antigua de España. Pero eso les da igual, todo les da igual. Dentro de unos meses llegará a la ciudad un tren-bala que enlazará la ciudad con Madrid en apenas dos horas y media. Para ello ha hecho falta una inversión brutal que jamás se recuperará. Un tren para ricos, para ejecutivos agresivos, no para la gente. 
   El proyecto de la estación hemos de concluir que terminará con su completa demolición y la pérdida para los alicantinos de un emblema histórico, de mediados del siglo XIX. Algo que en otras ciudades sería imposible ( imaginemos, por ejemplo, Valencia, con su majestuosa estación modernista) será posible en esta ciudad que nunca se ha respetado a sí misma, donde se han concedido licencias de obra para hacer edificios extravagantes en pleno casco antiguo, que por otro lado tampoco se conserva por las autoridades públicas. Ahí tenemos el palacio Marbeuf, medio derruído, palacetes tras San Nicolás en total abandono y aberraciones por venir en la histórica calle Labradores, con la excusa de ampliar un centro cultural. Vergüenza de sentirme alicantino, vergüenza de Alicante y vergüenza de Castedo y compañía.


referencias a consultar: 



sábado, 21 de julio de 2012

Las torres de la huerta y la destrucción del patrimonio arquitectónico

    Dentro del término municipal de Alicante y en parte también en de Sant Joan se encuentra un conjunto de torres defensivas declaradas como BIC ( Bien de Interés Cultural) y, por tanto, sujetas a especial protección y conservación por parte de las administraciones. Es un conjunto de gran interés por su cantidad como calidad arquitectónica y por la historia que guarda. La mayoría aparecen entre  los siglos XVI y XVIII ya que la costa alicantina sufría ataques y saqueos de la piratería berberisca. Podemos observar en toda la costa un conjunto de torres defensivas edificadas durante este período. 
                                                        Torre Reixes

     En el caso de la Huerta de Alicante también sufrió diferentes ataques durante el siglo XVI lo que llevó al inicio de la construcción de estas torres fortificadas. En conjunto se levantaron  unas 40 torres de las cuales tan solo quedan 23 en pie pero en muy diversos estados de conservación. Muchas de ellas están en ruína absoluta, otras adosadas a casas de la huerta se encuentran en un estado de conservación más adecuado.    
   En general estas torres tienen dos tipologías diferenciadas, las que están en el interior suelen ser de planta cuadrada, y estar adosadas a otro tipo de edificación, mientras que las torres de la costa suelen ser circulares y estar aisladas.


                                                              Torre Boter
      El estado de conservación de muchas es deplorable. El caso de Torre Placia es significativo. Se consintió construir bungalows en el entorno protegible de la torre, que quedó incluso por debajo de la rasante de las nuevas calles creadas por la urbanizadora. Una sentencia del tribunal superior de justicia  declaró ilegal la licencia de obras pero, hoy por hoy, nada se ha hecho todavía. 
                                                    Torre Placia

    Aquí os dejo un vídeo explicativo de la situación de las torres en el que Alfredo Campello, de la Asociación Cultural Alicante Vivo, nos detalla algunos de los avatares por los que han atravesado y atraviesan estas joyas "ocultas" del patrimonio alicantino:







 Propuestas y sugerencias para su desarrollo didáctico en Eso    
     El profesor Antonio Campos propone itinerarios didácticos para los alumnos de la ESO,así como un trabajo posterior. Es factible desarrollarlo en cualquier tipo de nivel educativo, siendo aconsejable a partir de 2ª ESO por disponer el alumnado de unos conocimientos históricos que facilitan la temporalización, relación causal, elementos arquitectónicos,... La actividad-tema puede ser también interdisciplinar (facilita los puntos de vista, la mayor disponibilidad de tiempo/clases y medios disponibles.) Podría estar coordinada por los Dep. de Ciencias Sociales y/o Valencià y participar también Ciencias (agricultura, flora, aves de la Huerta), Tecnología, Dibujo, Informática( en la búsqueda-selección de información, presentación-difusión del tema,..).  
Os dejo aquí el enlace: http://clio.rediris.es/n36/didactica/campos362010.pdf

 

viernes, 13 de julio de 2012

El MUSA ( Museo de la Ciudad de Alicante).

    Aquí os dejo un enlace al MUSA, Museo de la Ciudad de Alicante, que se complementa muy bien con la excavación arqueológica anexa al edificio consistorial en la Calle Jorge Juan. Este museo explica la historia de la ciudad desde sus orígenes romanos hasta la edad contemporánea y se ha ubicado en el edificio más emblemático de la ciudad, en lo alto del Monte Benacantil, en el Castillo de Santa Bárbara . El museo se distribuye entre las diversas estancias del castillo y es temático, albergando cada espacio un contenido audiovisual muy didáctico y que facilita la comprensión de la Historia de Alicante.


Y aquí tenéis su historia, extraída de dicha página:

El Castillo de Santa Bárbara se encuentra ubicado sobre el Monte Benacantil, a 166 metros de altitud lindante con el mar, desde donde se divisa toda la bahía de Alicante y le confiere un gran valor estratégico.
  En sus laderas se han encontrado restos arqueológicos de la Edad del Bronce, ibéricos y romanos, pero el origen de la actual fortaleza hay que buscarlo a finales del siglo IX con la dominación musulmana.
   Las dependencias que hoy  se pueden contemplar se construyeron en su mayoría  durante los siglos XVI, XVII y XVIII, cuando el castillo medieval sufre importantes transformaciones para adaptarlo a las nuevas técnicas de la guerra, a la artillería de largo alcance, etc. Los bombardeos que sufrió Alicante en 1691 por la escuadra francesa y las acciones bélicas llevadas a cabo contra el castillo durante la Guerra de Sucesión, con la ocupación del mismo por las tropas inglesas, afectaron gravemente a todo el recinto, que sufrió la última acción militar en 1873 cuando la fragata acorazada “Numancia”, en manos de rebeldes cantonalistas de Cartagena, lanzó sus proyectiles sobre la población y su castillo.
    Hasta 1963 en que fue abierto al público estuvo en situación de abandono, después de haber sido usado como cárcel/campo de concentración durante y después de la Guerra Civil Española y, posteriormente, como refugio de mendigos. Fue en 1963 cuando se inauguraron los ascensores que hacen un recorrido por dentro de la montaña de 142,70 metros y a los que se accede por un túnel de 204,83 metros de longitud que nace en la avenida de Juan Bautista Lafora, frente a la playa del Postiguet.
Se distinguen varios recintos en el interior de la fortaleza. A lo largo del recorrido se podrán observar los diferentes elementos que integran cada uno de ellos, deteniéndonos en aquellos más significativos.
La parte más elevada del Monte Benacantil recibe el nombre de Macho del Castillo, y se corresponde con lo que fue la antigua Alcazaba Medieval. Bajo éste existía un espacio abierto de forma irregular conocido como el Albacar d’en mig, en el que durante la Edad Media  solía refugiarse la población de la villa y las tropas, protegiéndose también el ganado y el trigo. Estaba defendido por un frente de muralla con cuatro torres en su trazado: la del Cap Cerver o de la Matanza, Colomer, Santa Catalina y Sant Jordi. En los siglos XVI y XVIII se llevan a cabo importantes obras en el castillo que afectan a la estructura defensiva del Albacar d’en mig. Sus funciones defensivas primitivas desaparecen y surgen nuevos usos.
     En una cota inferior aparece en el medievo otro recinto, quizá el más antiguo, de ahí su nombre de Albacar Vell, protegido con una línea de muralla en su parte oeste flanqueada por torreones. Aquí aún serán más importantes las obras realizadas durante el siglo XVI, convirtiendo el Castillo de Santa Bárbara, junto con el Fuerte de la Sierra de Bernia, en el ejemplo más relevante de la arquitectura militar renacentista en la provincia de Alicante.


    Finalmente os dejo este vídeo explicativo de los avatares de la ciudadela alicantina:



jueves, 12 de julio de 2012

El bombardeo del Mercado Central de Alicante

     Sobre el tema de la Segunda República y la Guerra Civil resulta interesante hacer referencia a sucesos que marcaron a la población que vivió aquellos funestos acontecimientos. En el caso del bombardeo del Mercado Central de Alicante un halo de silencio se tejió durante décadas hasta que nuevos estudios han  puesto de manifiesto que fue uno de los hechos más reseñables del conflicto bélico en la retaguardia. El bombardeo de Guernica quedó inmortalizado por Pablo Picasso y mantuvo en el imaginario popular a la población vasca como símbolo del horror de la guerra, máxime si se tiene en cuenta que fue uno de los primeros bombardeos contra civiles  por parte de la Legión Cóndor y con el objetivo de amedrentar a toda una población civil.


    Sin embargo el bombardeo del mercado alicantino tuvo unas consecuencias más brutales para la población civil. Era una mañana de mercado, con gran parte de la población realizando sus compras . La aviación italiana, a las órdenes del bando rebelde, llevó a cabo un ataque indiscriminado y premeditado. El número de víctimas inocentes fue notablemente superior al de Guernica,  barajándose una horquilla de entre 393 ( en el archivo municipal existe una "relación numérica de los muertos habidos a consecuencia de los bombardeos aéreos que sufrió la ciudad") y 275( que figuran en el registro del Cementerio Municipal). Hombres, mujeres y niños quedaron amontonados, mutilados y decapitados en torno al mercado y sus aledaños. La crueldad de la acción fue extrema y una comisión creada por los británicos dictaminó que había sido un "ataque deliberado contra la población civil".  Las víctimas, en su mayoría, fueron enterradas en fosas comunes del cuadro nº 12 del Cementerio Municipal de Alicante y permanecieron sin lápida ni recordatorio alguno hasta el año 1995.


     En los últimos años se está poniendo de relieve la importancia histórica del bombardeo. Se ha intentado conmemorar el hecho cambiando el nombre de la plaza del mercado por el de Plaza del 25 de Mayo, figurando una placa explicativa que recuerda el luctuoso acontecimiento.  Sin embargo no se ha conseguido financiar un memorial a las víctimas en dicho lugar. 
    Los testimonios de aquella masacre son importantes por lo que tienen de "fuente primaria" del acontecimiento. Entre aquellas personas que se encontraban cerca del mercado se encontraba mi padre, un niño de apenas 7 años y que me describe el hecho con muchas lagunas en su recuerdo, en el miedo de no saber si su madre había bajado al mercado y en un "temblor " en las piernas al correr hacia el refugio que le hacía dificultoso el hecho de correr, como si las piernas fueran de plomo ante el sonido de la sirena desde la fábrica de tabacos.
     Otro testimonio es de Juan Ortiz. Él si estuvo presente en el propio mercado y no ha olvidado unos sucesos que marcarían para siempre su vida. Reproduzco aquí una entrevista que el Diario Información le realizó sobre estos sucesos y publicada el 28 de Mayo de 2010:

´A la placa le añadiría el recuerdo a las víctimas´

Hace 72 años que en su cabeza retumban día a día las bombas y el estallido que segó la vida de su padre el 25 de mayo de 1938. Juan Ortiz tenía entonces nueve años y es uno de los pocos testimonios que quedan vivos. La historia, la escribe su memoria.

   Juan tiene 81 años y recuerda qué ocurrió "aquel fatídico día" como si lo estuviese viviendo "ahora mismo" y el paso del tiempo no ha borrado de su mente ni un sólo detalle:
"Cuando bombardeaban, primero sonaban las sirenas para que la gente se refugiara, pero aquel día no lo hicieron. Mi padre, Baltasar Ortiz, trabajaba en el Mercado y nos tenía dicho a uno de mis hermanos, de diez años, y a mí que cuando las escucháramos saliéramos del colegio que estaba cerca y fuéramos allí para escondernos con él en los bajos. Al percatarse de que atacaban, la profesora nos dejó salir en su busca. Veíamos los aviones y los fogonazos y a mi padre en la plaza con la mano en alto que nos llamaba para que acudiésemos. De repente, vi un avión caer y me refugié. Pero no cayó. Al llegar a la altura de los edificios, levantó el vuelo y fue cuando soltó la bomba que le cayó encima a mi padre. Una mujer cobijó a mi hermano en una pensión y salió ileso. Yo perdí el conocimiento con la explosión y quedé debajo de una puerta. Cuando recobre la conciencia, vi que tenía grandes heridas y se me salían las tripas".
     De ello hace ya 72 años, pero Juan no ha dejado de recordarlo ni un sólo día. Sentado en la misma plaza en la que las bombas arrasaron con la vida de 300 personas y a la que acude cada día para leer el periódico cuenta que "era un día nublado y llegué a contar tres aviones".
Al verse malherido y contemplar el horror a su alrededor quiso regresar al colegio, pero quedó desplomado en el suelo a medio camino. Terminó en un camión que lo trasladó al antiguo Hospital Provincial para curarle las heridas. Sin que él lo supiera, su padre había muerto y su hermano tuvo "la sangre fría" de coger la documentación que él "portaba en el chaleco", tal y como "siempre nos había pedido que hiciéramos".
     En el hospital, Juan tuvo la suerte de dar con un carabinero vecino de la familia, que le llevó a la sala de curas de las mujeres. "Allí vi a una niña con las piernas cortadas que murió y a la que, casualmente, había visto en el Mercado después de caer la bomba". Del hospital, también recuerda que su madre y sus hermanos iban a verle. "Iban de luto, pero yo les preguntaba qué había sido de mi padre y ellos me contestaban que estaba herido y que cuando se recuperase vendría a verme". Y es que, con apenas nueve años, Juan no dejaba de tener la inocencia de un niño.
     "En recuerdo a las víctimas del bombardeo". Ésta es la única frase que Juan Ortiz añadiría a la placa que da nombre a la plaza del Mercado, que desde esta semana ha pasado a llamarse "25 de mayo". En su opinión, "no es necesario" incluir que fue un bombardeo perpetrado por la aviación fascista italiana, como reivindican desde la Comisión Cívica para la Memoria Historia y rechazan desde el Ayuntamiento. "Las atrocidades en la guerra las cometieron los dos bandos", asegura Juan, quien incide en que él "no es político". Su padre pertenecía a la Confederación Nacional del Trabajo y su hijo milita en el Partido Socialista, dos grupos que actualmente reclaman que se incluya la palabra "fascista" en la placa. Pero para Juan, es lo de menos. Lo importante para él es "recordar a las víctimas" como su padre. Al respecto, considera que el nombre de "25 de mayo" debería darse a la calle Balmes -frente al Mercado- "que es donde cayó la bomba". En cuanto al memorial, cree que lo importante no es perderse en polémicas sobre la palabra "fascista" si no hacerlo y que "se dé nombre a cada una de las 300 luces que representan a las víctimas, para saber cuál es la de mi padre".

lunes, 16 de enero de 2012

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA EN ALICANTE

Aquí os dejo este excelente artículo del blog Alicante Vivo. Leedlo, es muy interesante para entender lo que pasó en España y en Alicante durante la Guerra de la Independencia y Las Cortes de Cádiz:
http://www.alicantevivo.org/2012/01/la-guerra-de-la-independencia-200-anos.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+AlicanteVivo+%28Alicante+Vivo%29

Reproduzco aquí el contenido del artículo:


     En este recién inaugurado 2012, conmemoramos una de las fechas más trascendentes en la historia de nuestro país: el bicentenario de la primera gran Constitución Española; la “Pepa”. La importancia de aquella inicial Carta Magna, amparada por las Cortes de Cádiz, quedaría marcada tanto por el soplo de unos iniciales aires de libertad destinados a reformar y modernizar la sociedad española a través de una monarquía liberal y parlamentaria, como por conseguir llevarlo a cabo en plena Guerra contra un ejército invasor.


En Alicante, este aniversario y, en especial, la fecha 16 de Enero de 1812, adquiriría un papel aún más destacado. Cierto es que todo acabaría con la huída de la capital de las tropas del General Montbrun, pero sus visibles huellas nos adoctrinarían siempre de nuestro pasado, forjado con el sudor, el trabajo, los miedos y las esperanzas de todos los ciudadanos de esta tierra.

Durante la Guerra de la Independencia, la práctica totalidad de las grandes ciudades de España sucumbieron tarde o temprano ante los franceses. Alicante, sin embargo, se mantuvo libre toda la contienda, destacándose como el mayor núcleo de resistencia del Reino de Valencia. Cierto es que nuestro puerto resultaría clave para el desembarco de las fuerzas aliadas y la victoria final, Justificar a ambos ladoscomo clave sería también nuestra conversión en Capital del Reino cuando Valencia cayó pasto de los bombardeos enemigos.

Cuando hacemos un recorrido por aquellos años, descubrimos una ciudad afanada con grandes esfuerzos y no menos sacrificios en proteger su libertad: desde las autoridades locales hasta los propios ciudadanos, estos últimos en mayor y más dramática medida. Todos juntos, unidos por la Independencia pero oprimidos por severos problemas sociales, idearon un futuro que se vislumbraba entonces oscuro ante una invasión foránea que al final, aunque furtiva, acabaría produciéndose. Y todo ello, en aras de un bien común destinado a preservar nuestra propia identidad cultural e histórica.

El miedo nos hizo reforzar nuestras defensas y murallas; los problemas económicos nos obligaron a sufragar de nuestros propios bolsillos, el de familias pobres o ricas, desesperadas o acomodadas, fortificaciones de las que el Castillo de San Fernando es su buque insignia y su legado más palpable; y nuestras ansias de libertad sirvieron de estímulo para trabajar unidos, hombro con hombro, y hombre con hombre.


Castillo de San Fernando

Hoy hace doscientos años que las puertas de nuestra ciudad intentarían ser derrumbadas sin éxito por aquellos que deseaban para sí la conquista de Alicante. Se nos exigió una rendición que el pueblo se negó a dar y se nos asedió durante horas con un bombardeo que golpeó, en gran medida, en este mismo lugar, bastión construido ex profeso por unos desesperados habitantes para salvaguardar su existencia.

Vivimos en una sociedad global, un crisol de culturas cuyas fronteras se difuminan y casi borran. Aún así, el sentimiento de cohesión debe perdurar, pues nos agrupa en sociedad a través de la cultura, el idioma, las ideas.... y, en especial, la tierra. Sea cual sea nuestro concepto de nación, debemos conservar nuestro pasado y recuperar la memoria de aquellos héroes anónimos que dieron sus vidas por defender la libertad. Soldados, campesinos, herreros.... personas que construyeron castillos para proteger lo único que consideraban propio.


Monumento a los Héroes Alicantinos de la
Independencia antes de su restauración

No hay mejor lugar para recordar y homenajear aquellos años y aquella primera gran Constitución Española que el memorial levantado a la entrada del baluarte de San Fernando, originalmente ubicado en el desaparecido Cementerio de San Blas.
“A los héroes alicantinos
de la Independencia”
La frase, grabada a fuego sobre su resistente roca, expone a las generaciones futuras unos ejemplos personales y colectivos de valor, defensa y lucha. Hoy puede ser un buen día para subir a visitar el monumento y recordar a todos aquellos alicantinos que fueron héroes a su pesar.