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viernes, 4 de noviembre de 2016

EL NUEVO CALENDARIO REVOLUCIONARIO

En 1793, la Revolución Francesa se encontraba en grave peligro. Tras meses de inestabilidad, amenazada por revueltas en el interior del país y por ejércitos extranjeros que atacaban a Francia desde todas las fronteras, los Jacobinos dieron un golpe y se hicieron con el control del gobierno. Anteriormente, el 20 de septiembre de 1792 la primera asamblea elegida por sufragio universal masculino, la Convención Nacional, celebró su primera sesiónAcabó con la monarquía y preparó una Constitución profundamente democrática, aunque nunca llegó a aplicarse en la práctica debido al constante estado de excepción del estado francés en aquel trance histórico. A continuación sería proclamada la República Francesa. 


  Poco tiempo después sería adoptado el nuevo calendario republicano, diseñado para adaptar el calendario gregoriano al sistema decimal y acabar con todas las referencias religiosasEs comprensible que bajo las nuevas circunstancias, el calendario, algo creado por un Papa, con cada día dedicado a uno o varios santos, y que seguía normas irracionales, con meses irregulares, semanas de siete días que no encajaban en los meses... fue pronto considerado algo que se tenía que reformar.


  Un Comité de Instrucción Pública creó un subcomité formado por matemáticos, astrónomos y poetas encargado de crear el nuevo calendario. La estructura y normas del calendario fueron definidas por el político Charles Gilbert Romme, con la colaboración de científicos como Lalande o Pierre-Simón Laplace mientras que el poeta Fabre d'Églantine se encargó de los nombres de los meses. El calendario estaba formado por 12 meses de 30 días cada uno, con 5 días extra (o 6 en un año bisiesto) añadidos al final para mantener la correspondencia con el año solar. En lugar de semanas de siete días, los meses se dividieron en tres "semanas" de diez días llamadas décades. Este sistema decimal creó así un calendario mucho más regular y organizado. Se adoptó finalmente el 24 de octubre de 1793, pero su comienzo se fijó en el 22 de septiembre de 1792, que es tanto el día que se proclamó la República Francesa como el equinoccio de otoño de ese año en París. Los años se empezarían a contar desde 1792 y se escribían en números romanos, siendo el 1 de vendimiario el primer día del calendario y del año.