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martes, 19 de noviembre de 2019

Imperialismo y esclavitud. Comentario de mapa, imagen y artículo de prensa. Prácticas.


  La conquista y reparto del mundo y la creación de extensos imperios por las potencias industriales (Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, EE.UU., Japón), fue una característica de la época del Imperialismo, fomentada por la búsqueda de materias primas, mercados y mano de obra barata, en muchas ocasiones esclava, para el desarrollo y crecimiento del capitalismo industrial en la segunda mitad del siglo XIX. y principios del XX.

  Una ideología reaccionaria y racista sustentaba esta expansión, apropiación y conquista de África, Asia y Oceanía.  Se trata del   Darwinismo Social. En este mapa observamos el reparto que del planeta: 

-Actividad: Comenta el mapa siguiendo el modelo de comentario que tienes en el blog.


 Los dirigentes de estas potencias no tienen reparo en cometer auténticos genocidios contra la población indígena. Aunque hay voces críticas en Europa, debemos destacar especialmente el caso del Congo Belga donde el rey Leopoldo II esclaviza y asesina a millones de indígenas, se habla de hasta 10 millones de asesinatos, siendo considerado hoy como uno de los mayores criminales contemporáneos. Pero más allá de la masacre belga en el corazón de África ( El corazón de las tinieblas, brutal y necesaria novela de Joseph Conrad, testigo de los hechos) salen a la luz otras atrocidades. Alemania llegó tarde al reparto pero se puso rápidamente manos a la obra para recuperar el tiempo perdido. 
-Actividad: Comenta esta imagen siguiendo el modelo de comentario que tienes en el blog.


-Actividad: Comentario de una noticia de prensa:  Utilizamos este modelo sencillo:



Artículo del New York Times dónde se revela uno de los asesinatos masivos que realizó el Imperio Alemán. Es importante que veamos cómo la historia está ahí y en ocasiones está muy presente, tanto que se convierte en un asunto de la actualidad. Noticia: https://www.nytimes.com/es/2017/01/03/alemania-lidia-con-el-genocidio-cometido-en-africa-mas-de-un-siglo-despues/







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El cementerio de los soldados coloniales alemanes que murieron durante la batalla de Waterberg en 1904, una batalla decisiva contra los herero, un grupo étnico nativo de Namibia.CreditJoao Silva/The New York Times
 WATERBERG, Namibia — En esta lejana esquina del sur de África, decenas de soldados alemanes yacen en un cementerio militar con sus nombres, fechas y detalles grabados en lápidas lustradas.
También hay una pequeña placa que fácilmente se pierde de vista en el muro del cementerio y rememora en alemán a los “guerreros” africanos que murieron en la batalla. Sin nombre, están entre las decenas de miles de africanos asesinados en lo que los historiadores han considerado —y lo que el gobierno alemán está a punto de reconocer— como el primer genocidio del siglo XX.
Un siglo después de perder sus territorios coloniales, Alemania y su antigua colonia, Namibia, están inmersos en intensas negociaciones para finalizar uno de los capítulos más terribles del pasado europeo en África.
Durante el dominio alemán en Namibia, que entonces se llamaba África del Sudoeste, funcionarios coloniales que estudiaban la eugenesia desarrollaron ideas en torno a la pureza racial y sus tropas intentaron exterminar a dos grupos étnicos rebeldes, los herero y los nama, algunos de ellos en campos de concentración.
“Será descrito como un genocidio”, dijo Ruprecht Polenz, enviado especial de Alemania a los diálogos, al referirse a una declaración conjunta que los dos gobiernos están preparando. Las negociaciones, que comenzaron este año, también se enfocan en cómo Alemania compensará y se disculpará con Namibia.
Esos eventos ocurridos de 1904 a 1908 presagiaron la ideología nazi y el Holocausto. Sin embargo, el genocidio en esta antigua colonia sigue siendo poco conocido en Alemania, en el resto de África y, hasta cierto punto, incluso en Namibia.(...).ontinue reading the main storyFoto

El memorial del genocidio en Windhoek, la capital de NamibiaCreditJoao Silva/The New York Times
 
 
 
 
 
 
 
 






jueves, 30 de marzo de 2017

Leopoldo II de Bélgica y su genocidio en El Congo

 
  El rey Leopoldo II de Bélgica es una de esas personalidades históricas que debemos recordar cada cierto tiempo para que su memomoria no caiga en el olvido. Sin lugar a dudas estamos ante uno de los mayores genocidas de la  historia, comparable a los peores asesinos de masas del siglo XX. Durante el período histórico conocido como el Imperialismo, destacó el nefasto reparto de África, oficializado en la Conferencia de Berlín (1884-85), convocada a petición entre otros del rey Leopoldo por el Canciller de Hierro, Otto Von Bismarck para aclarar y resolver, entre otros el caso del Congo Belga, un inmenso territorio en el centro de África que el rey de Bélgica administró como si de una finca particular de su propiedad se tratase, enriqueciéndose a costa del inmenso sufrimiento de los pueblos del corazón africano.

  El Estado Libre del Congo se convirtió en poco tiempo en un gigantesco campo de concentración, el mayor que mente humana haya podido nunca imaginar, un verdadero escenario del horror y la muerte indiscriminada de proporciones apocalípticas, un genocidio en toda regla en una época en la que la definición de genocidio todavía no estaba todavía desarrollada.


  Leopoldo, contando en un principio con la complicidad del aventurero y explorador Henry Morton Stanley, organizó y dirigió una persecución y exterminio de seres humanos difícilmente comparable con ningún otro genocidio contemporáneo. Las cifras no pueden ser exactas pero fueron muchos los millones de seres humanos asesinados sin piedad, no menos de diez millones de almas, esquilmadas por incendios, deportaciones en masa, esclavitud, violencia extrema, secuestros, amputaciones y torturas de todo tipo perpetradas por una milicia, la Force Publique, cuya sádica criminalidad era legendaria. Entre 1879 y 1884 Stanley fundó diversas estaciones a lo largo del Río Congo, firmando tratados con diversos líderes tribales a los que prometió pingües beneficios y ventajas para sus pueblos. Éstos picaron en el anzuelo y aceptaron de buen grado la presencia del hombre blanco que venía a ayudar, a "civilizar" a unas poblaciones en unas precarias condiciones.  De esta manera vió la luz la Asociación Internacional del Congo, organización que era una simple tapadera de las ambiciones del malvado rey belga. 


Para financiar tan colosal empresa se sirvió de todo tipo de engaños y trapacerías sobre su benéfica obra civilizadora, logrando importantes préstamos y aportaciones de numerosas empresas, instituciones y del propio estado belga que jamás devolvería. Además de crear su propia empresa para la extracción del caucho y la explotación del marfil (acabando con millares de elefantes), concedía tierras a empresas privadas a cambio de un porcentaje sobre el beneficio que obtuviesen. Fue este el caso de la Compañia de Katanga o de la Unión Minera del Alto Katanga que a partir de 1905 comenzaron a extraer el mineral de cobre con la contrapartida del pago de jugosas comisiones a Leopoldo, que se ocultaban bajo el paraguas de supuestos porcentajes al estado belga. 

 Todo se reducía a que los nativos consiguiesen obtener en un tiempo determinado la cuota de caucho que tenían asignada. La explotación del caucho, ligada a la pujante industria del automóvil, además de otras riquezas naturales del corazón de África fueron la moneda de cambio mediante la que el rey de Bélgica consiguió amasar una inmensa fortuna manchada de sangre. La administración colonial empleó sistemáticamente la violencia para obligar a trabajar a la población nativa aterrorizando a las poblaciones nativas. Aunque un sistema similar se había implantado ya para forzar a los nativos a abastecerles de otros productos, la situación se agudizó cuando el caucho se convirtió en el principal objeto de la codicia de los administradores coloniales. El procedimiento habitual consistía en tomar rehenes, casi siempre mujeres y niños, que sólo podían ser rescatados mediante la entrega de determinadas cantidades de caucho. Los rehenes morían con frecuencia de inanición o a causa de los malos tratos recibidos. 
      Como castigo por no haber cumplido las expectativas en la recolección del caucho eran frecuentes los asesinatos masivos por parte de la Force Publique. Como prueba de que estos asesinatos se habían llevado a cabo, los soldados de la Force Publique amputaban una mano a los cadáveres. En otras ocasiones se les cortaba la cabeza, o, para demostrar que los asesinados eran varones, los genitales. Las manos eran ahumadas y entregadas a los jefes de puesto como prueba de que la Force Publique había hecho su trabajo.  En ocasiones, los soldados no mataban a los nativos, sino que sólo les amputaban la mano derecha. Varias fotografías de la época documentan estas mutilaciones.
   Además de las matanzas, se empleaban asiduamente castigos físicos contra la población nativa. El instrumento de uso más extendido era la llamada chicotte, una especie de látigo que desgarraba las carnes del reo. Las primeras noticias de su uso se remontan a 1888. Este castigo se aplicaba incluso a niños, y no eran infrecuentes las muertes por su empleo. El uso de la chicotte perduró durante la administración belga del Congo y no fue abolido hasta 1959, en vísperas de la independencia.


 
 ¿Cómo es posible que nadie hiciese nada contra Leopoldo?.


  Aunque ya en 1980 el misionero americano G.W. Williams hizo una de las primeras denuncias sobre las monstruosidades de las que había sido testigo, todavía tendrían que pasar 10 años para que el escándalo saltase a la opinión pública europea. Uno de los primeros testimonios del  horror fue el del periodista británico Edmund D. Morel, antiguo agente de una compañía naviera de Caucho y conocedor de las rutas comerciales en el África negra. Morel obtuvo pruebas sobre los crímenes cometidos y las presentó a la opinión pública. Sin embargo no fue hasta 1903 cuando el parlamento británico se mostró crítico sobre la situación del Congo. Es entonces cuando encargó al diplomático Sir Roger Casement, cónsul inglés en el Congo, la investigación de las denuncias. El informe Casement, público al año siguiente, tuvo un impacto considerable a  nivel mundial. Los británicos pidieron que el Congo dejase de ser una concesión particular del rey Leopoldo y fuese transferida al parlamento belga. En Bélgica la oposición parlamentaria logró que se investigara el asunto del Congo, confirmando los informes precedentes. El rey negó todas las acusaciones, declarando que su único objeto en el país centroafricano había sido el de civilizar a los nativos.

Resultado de imagen de soliloquio del rey leopoldo mark twain    Escritores y periodistas comenzaron a denunciar en sus obras las atrocidades que se estaban perpetrando en el interior de África. Destacan autores de la talla de Mark Twain, en su "soliloquio de Rey Leopoldo", Arthur Conan Doyle, el creador del famoso Sherlock Holmes y, especialmente, el novelista Joseph Conrad en una de sus obras más importantes: el corazón de la tinieblas. Conrad hablaba en esta ocasión en primera persona: había remontado el río Congo y presenciado las desastrosas consecuencias del colonialismo belga.  Cuando se destapó el escándalo el parlamento belga obligó al rey a ceder la propiedad del Congo al pueblo de Bélgica, no sin recibir el dirigente una importante suma económica como compensación. Asimismo el estado belga creó la "Donación Real", un acta por la que el estado heredaba y gestionaría en adelante las inmensas propiedades del rey, preservando su disfrute por sus sucesores en el trono, prohibiendo su venta o alteración. Desde 1930 esta "Donación Real" es un organismo público autónomo del estado belga. Parte de esos bienes estuvo a disposición de la Casa real belga. 

  Ese fue su único "castigo". Este genocida murió sin ser molestado por sus acciones y todavía se levantan estatuas en su honor y tiene museo dedicado a su memoria, que es una especie de pequeño Versalles, si bien gran parte de la población belga está en contra. Analicemos a este asesino de masas y seamos conscientes de las barbaridades perpetradas durante el Imperialismo contra las poblaciones de los países colonizados.


  Nsala, del distrito de Wala, contempla la mano y el pie amputados de su hija Boalia, de cinco años, víctima de la milicia de la Anglo-Belgian Rubber Company (ABIR).

Henry Morton Stanley
Nativo con cicatrices de latigazos







Bibliografía:

-Adam Hochschild. El fantasma del rey Leopoldo: una historia de codicia, terror y heroismo en el África colonial.

-Coquery-Vidrovitch, Catherine. y H. Moniot, África negra de 1800 a nuestros días. Barcelona: Labor, 1976, Cap. II “De la exploración a la conquista”. Cap. V “Los africanos y la colonización”

-Vargas Llosa, Mario: La aventura colonial. Diario El País. http://elpais.com/diario-/2008/12/28/opinion/1230418811_850215.html

-Van der brule, Álvaro: La brutal vida de Leopoldo II, uno de los peores villanos de la historia. Diario El Confidencial. http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2016-05-01/la-brutal-vida-de-leopoldo-ii-uno-de-los-peores-villanos-de-la-historia_1192510/
-Fuente, U. y Ors, J.. El otro infierno de Roger Casement en http://www.larazon.es/historico/8266-el-otro-infierno-de-roger-casement-LLLA_RAZON_381399#.Ttt1mGC35TBJEau 

jueves, 4 de diciembre de 2014

El genocidio de Ucrania (Holomodor)

Genocidio por hambre

   Dentro del tema del período de Entreguerras vamos a detenernos en un genocidio de grandes magnitudes, aunque todavía hoy en discusión, acaecido en Europa occidental a principios del siglo XX. Se trata del genocidio ucraniano, conocido como el Holomodor, desarrollado entre los años 1932-33 en lo que en ese momento era la República Socialista Soviética de Ucrania.  Holomodor quiere decir en ucraniano "matar por hambre".  Cada mes de noviembre, en su cuarto sábado, se rinde homenaje en Ucrania a sus víctimas.

Ucrania dentro de la URSS
  En primer lugar hay que entender el contexto general en el que se desarrollan estos acontecimientos. Ucrania pertenecía entonces a la Unión Soviética, la URSS, país que surge como consecuencia de la Revolución Rusa de 1917. En ese momento el máximo gobernante de  los soviéticos era Josip Stalin que precisamente será el responsable máximo de la hambruna que acabó con la vida de varios millones de seres humanos. Debemos situarnos históricamente dentro de la Historia Contemporánea, en la tercera década del siglo XX en la Europa de los totalitarismos.


Porcentaje de población desaparecida (1929-33)
 Stalin pretendía transformar su país, la URSS., en una potencia industrial a través de un proceso impusado por el Estado mediante los planes quinquenales. En ellos se fijaban unos objetivos de producción para cada 5 años. Esos objetivos debían alcanzarse a toda costa, con el sufrimiento de la población, incluso su muerte, si era necesario.   En 1928 pone en marcha el primer plan quinquenal. El individualismo ucranio constituía un obstáculo para los objetivos soviéticos. Es por ello que el gobierno desarrolla una campaña de terrorismo generalizado contra las élites ucranianas. Serán arrestados, fusilados o deportados a Siberia millares de religiosos e intelectuales, científicos, escritores y artistas ucranios.

Stalin
   A partir de 1939 el dictador soviético ordena que la colectivización de las tierras se realice a más tardar en  dos años. Los Kulaks, campesinos propietarios de sus tierras, se negaban a ello. Muy pronto serían acusados por las autoridades soviéticas de retención ilegal y especulación con los alimentos. Como castigo se pusieron en marcha diversas medidas de terror y  confiscación de las cosechas que desembocaron en revueltas, especialmente en Ucrania. El ejército soviético acabó con ellas, deportando a muchos de estos campesinos hacia campos de concentración (los gulags). En el fondo de estos acontecimientos se encontraba también la idea de exterminar cualquier atisbo de nacionalismo ucraniano. Stalin quería "matar dos pájaros de un tiro", suprimiendo a los Kulaks y todo atisbo de resistencia para lograr la completa  rusificación de ucrania.


La prensa internacional recoge la tragedia
    Por orden del gobierno de Moscú se prohibía todo tipo de comercio en las aldeas, se impedía el abastecimiento de alimentos, se perseguía y encarcelaba a quien utilizara pan como pago por el trabajo.    El asesinato de los agricultores vendría por tanto asociado a una artificial  hambruna de proporciones gigantescas.  Esta hambruna es la que produce la muerte por inanición de un número indeterminado de ucranianos.  Los archivos desclasificados tras la caída de la URSS en 1989 reflejan un incremento de la mortalidad en Ucrania sólo en 1932 de unas 150.000 personas, siendo esta cifra algo mayor a 1,3 millones en 1933. En total, según estas fuentes, serían 1,5 millones los fallecidos directamente por la hambruna. Algunos autores cifran la masacre del pueblo ucraniano entre tres y seis millones de víctimas mortales, un máximo que nos acerca a las cifras globales del Holocausto Judío.

  
Posible imagen de la hambruna ucraniana
 En la primavera de 1933 se llega al momento culminante del genocidio. Murieron una media de 25.000 personas al día. Las muertes se producían por agotamiento físico, tifus, enfermedades gastrointestinales, represiones o suicidios, consecuencia de los problemas mentales de buena parte de una población consciente de los horrores a los que se veía sometida. Los ucranianos se vieron obligados a comer  hojas, perros, gatos, ratas, pájaros y ranas. Cuando eso resultó insuficiente, se llegó al canibalismo. Tan frecuente llegó a ser que el gobierno llegó a imprimir carteles que decían: "comer a tus propios hijos es un acto de barbarismo".  Los soldados soviéticos requisaban incluso la comida que desde el extranjero llegaba hacia Ucrania procedente de emigrantes que intentaban así ayudar a sus familias.    La política de "deskulakización" y la colectivización agrícola dejaron destruido el campo ucraniano.

El presidente de EE.UU. Roosevelt
  Los gobiernos occidentales ignoraron durante mucho tiempo los informes sobre las hambrunas que con cuentagotas se filtraban desde la propia URSS. Roosevelt, presidente de EE.UU. reconoció formalmente al gobierno de Stalin en 1933 y la Unión Soviética fue  reconocida en la Sociedad de Naciones en 1934.  Es conocido que buena parte del cereal requisado a los campesinos y que provocó en parte la hambruna acabó siendo exportado por Rusia a otros países, entre ellos  los propios EE.UU.


  Como en el caso del genocidio armenio, surge el problema del negacionismo. Los rusos y una parte de los historiadores se niegan a aceptar que el Holomodor fuera un genocidio, al menos no con esa denominación. Se llega a hablar de habrunas provocadas por los propios campesinos burgueses ucranianos, los kulaks, que habrían acaparado y destruido las cosechas y ganados como forma de oposición al proceso de colectivización.   


   Si bien algunas instituciones no han reconocido el Holomodor, hacia noviembre de 2011, la propia Ucrania y 22 gobiernos de otros países han denominado a las acciones del gobierno soviético como un acto de genocidio. Sin embargo, otras instituciones internacionales, reconociendo que la hambruna fue resultado de políticas y acciones "crueles" del régimen totalitario soviético, no aplican definitivamente la definición de genocidio.   Es el caso del Parlamento Europeo o la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En este breve vídeo aparece más información sobre el Holomodor:


Finalmente, en este reportaje, algunos ucranianos ancianos recuerdan aspectos del Holomodor:
-Vocabulario: Totalitarismo,URSS, Stalin, Plan Quinquenal, Rusificación, Holomodor, Kulaks, Gulag, Franklin D. Roosevelt

Fuentes: 
-Elaboración propia.
-www.lasegundaguerra.com 
-http://www.holodomorsurvivors.ca/
-http://propaganda-history.blogspot.com.es/2011/02/holodomor-great-famine-in-soviet.html

lunes, 24 de noviembre de 2014

El genocidio armenio

   Se ha cumplido este año el primer centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial. Dentro de este tema situamos uno de los más crueles genocidios perpetrados en la primera mitad del siglo XX: el genocidio contra el pueblo armenio. Sucedió entre 1915 y 1921, en parte  como decimos durante la Gran Guerra.  El Imperio Turco fue el responsable de esta masacre infame. Los diferentes gobiernos turcos de la época planificaron y ejecutaron el asesinato de entre millón y millón y medio de armenios, en parte por motivos religiosos.

Caravanas de la muerte
    Como anécdota diremos que  Adolf hitler se inspiró en él para poner en marcha su holocausto judío. El dictador alemán dijo algo así como "¿Quien se acuerda del genocidio armenio?". Y ello nos lleva a una reflexión inexorable: ¿Es posible borrar, eliminar de la historia actos criminales o de otro tipo?. Parece que sí, ateniéndonos al caso armenio. En el caso de Turquía es delito, sí, delito, te pueden meter en la cárcel por afirmar que el genocidio existió, que fue real.  


Ismail Enver.Héroe de la libertad
       El programa de exterminio del pueblo armenio asentado en territorio imperial turco incluía a toda la población cristiana armenia, hombres, mujeres y niños.  Uno de los responsables del inicio del genocidio fue Ismail Enver, conocido como Enver Pasha, uno de los líderes del movimiento de los Jóvenes Turcos que habían ocupado el poder y establecido una dictadura militar.  Enver, como ministro de la guerra, tras  la grave derrota en la batalla de Sarikamis, durante la Primera Guerra Mundial, culpó a los armenios de la misma y ordenó que todos los soldados armenios del ejército fuesen desarmados, fusilados o convertidos en peones camineros, y que unos 2000 intelectuales de esta etnia distribuidos a lo largo del país fuesen encarcelados. Estas acciones fueron los primeros pasos del posterior Genocidio Armenio, una de las primeras grandes matanzas étnicas del siglo XX.


Talaat Pashá
Talaat Pashá, como ministro del interior dió una orden taxativa: "Maten a cada mujer, niño y hombre armenio sin ninguna contemplación". Durante seis años y más de veinte campos de concentración se ejecutó un proyecto criminal premeditado, ordenado desde  el poder político y militar turco. Pashá afirmó que "El gobierno ha decidido destruir por completo a dicha gente. Ha de ponerse fin a su existencia (...) y no debe prestarse consideración alguna a la edad o el sexo, ni a los remordimientos de conciencia".


  Una pregunta aparece siempre cuando hablamos de genocidio. ¿La gente, el pueblo, el mundo era consciente de tal masacre?. A la pregunta cabría responder observando la hemeroteca y muchos testimonios, entre ellos el fundamental "Informe Morgenthau" obra del embajador americano en Constantinopla. El prestigioso diario norteamericano New York Times dedicó en 1915 más de 140 artículos a la cuestión. Se hablaba de "campaña de exterminio", "matanzas sistemáticas", "deliberadas", "organizadas por el gobierno".  el 25 de diciembre de 1915 publicaba: "Armenia, amenazada de extinción". En la noticia un funcionario afirmaba que los turcos se disponían a la "aniquilación de todo un pueblo".



Morgenthau
   Más testimonios. Como en el caso del Congo del que hablamos anteriormente disponemos de informes de los diplomáticos que, sobre el terreno, eran testigos de los crímenes. Los norteamericanos destacaban que los turcos habían desatado una "guerra de exterminio" contra los armenios, en especial contra "los adeptos a la Iglesia Gregoriana", mayoritaria entre los armenios. En Julio de 1915 Henry Morgenthau, embajador americano, envía un telegrama al gobierno de Washington para alertar del "crimen racial". Decía que lo que estaba sucediendo era "un intento sistemático de extirpar a las pacíficas poblaciones armenias y llevar a ellas la destrucción y la miseria". Apostillaba el embajador norteamericano que lo que estaba sucediendo era una matanza a escala nacional "dirigida desde Constantinopla".

  Muchos otros testimonios nos refieren atrocidades: violación de mujeres y niñas, crucifixiones masivas, incendios de iglesias con personas dentro, ahogamientos masivos de armenios, etc. Podemos observar en todo ello el odio racial y religioso de los opresores contra los oprimidos. 

   Quizás en el caso armenio, la  práctica más habitual de asesinar en masa fueron las largas y tortuosas deportaciones de miles de armenios, que vagaban sin destino por desiertos y carreteras, obligados a caminar hasta el agotamiento y la muerte.


Esquema geográfico de las masacres

     
   El negacionismo, es decir, la negación de la evidencia histórica de la masacre genocida, está perseguida penalmente en muchos países. Negar el genocidio del pueblo armenio es delito en naciones como Francia.   A más de 90 años del genocidio armenio, tratarlo y saber su verdad en Turquía es un tabú. Su sola mención atenta contra “la identidad nacional”. El mismo reconocido premio Nóbel de literatura Orhan Pamuk, debió exiliarse tras manifestar en una entrevista en Suiza que “30 mil kurdos y mas de un millón de armenios fueron asesinados”.





   Para saber más del genocidio contra el pueblo armenio os dejo este buen documental sobre el tema. También podéis ver la magnífica película "Ararat" del director Atom Egoyan de la que hice una crítica hace tiempo. La crítica aquí.

 

  
-VOCABULARIO Y PERSONAJES:   Ismail Enver, Jóvenes Turcos, Primera Guerra Mundial, Talaath Pasha, Informe Morgenthau, Armenia, Imperio Turco, negacionismo .
  

Fuentes:
-Elaboración propia.
 www.genocidioarmenio.org/ 
-http://www.gendercide.org/caso_armenia.html
-Wikipedia.com
-Jacoby, Jeff:"La verdad sobre el genocidio del pueblo armenio".
-FILMOGRAFÍA: "Ararat", dir: Atom Egoyan