sábado, 8 de marzo de 2014

Rusia y Crimea

La península de Crimea
   Siempre que comentamos en clase algún acontecimiento histórico trato de hacer referencias a la actualidad más cercana, a las noticias de actualidad, porque considero que la historia  es una extraordinaria herramienta de conocimiento del mundo que nos rodea, una ciencia que tiene una función social básica. Surge el tema de la guerra al hilo de la ocupación Rusa de Crimea.  Las últimas noticias son preocupantes: la intervención de Rusia en la Península de Crimea, territorio de soberanía Ucraniana nos devuelve el recuerdo de la guerra en Europa, precisamente cien años después del inicio de la Primera Guerra Mundial.


Kruschev con Fidel Castro
   Pero debemos hacer una breve puntualización sobre la situación actual que deriva de las circunstancias históricas recientes de Ucrania. Lo primero que debemos saber es que una gran parte de la población de Crimea es de origen ruso, habla ruso y se siente rusa. Otra parte pertenece al pueblo tártaro, celoso de sus costumbres y tradiciones históricas. Antes de cualquier análisis catastrofista deberíamos saber que esta penínusula ucraniana perteneció a  Rusia hasta no hace muchos años, en concreto hasta 1954 cuando el máximo dirigente de la Unión Soviética, Nikita Kruschev, ordenó que Crimea fuera incorporada a la República Socialista Soviética de Ucrania, de la que había sido su líder durante muchos años. Una decisión arbitraria contraria a la historia que dejó un territorio ruso en suelo ucraniano, algo que no ha hecho sino constituirse en un permanente conflicto. En estos momentos más del 50% de la población de Crimea es de origen ruso.


Putin
    Por tanto hay que decir que Crimea fue rusa durante más de un siglo y medio y por si esto no fuera poco, cuando Ucrania se independiza de la URSS, se compromete con Rusia a repetar su base naval de  Sebastopol , una de las ciudades más importantes de la península de Crimea, dónde está asentada la flota de guerra rusa del Mar Negro. Crimea sigue siendo gracias a un tratado Ruso-ucraniano, bajo soberanía ucraniana, un lugar geoestratégico clave para Rusia por su situación en el Mar Negro, que da acceso al Mediterráneo y a Oriente Próximo. Un lugar demasiado importante para Rusia como para dejarlo en manos de un gobierno hostil, antiruso.  Estos intereses rusos explican en parte la acción de Vladimir Putin, que ordenó operaciones militares rusas en suelo crimeo, despertando la alarma en la comunidad internacional. Otro aspecto a destacar serían los gaseoductos que atraviesan Ucrania y que distribuyen el gas ruso a varios países europeos. Ucrania necesita el gas y Rusia puede presionar con este asunto, estrangular a su vecino congelando de frío a buena parte de la población, recordemos el duro clima invernal del este de Europa.


Catalina la Grande
   La historia de la Crimea rusa comienza durante el Imperio Ruso en época de la zarina Catalina II la grande, que tras la una guerra contra el Imperio otomano  por el Tratado de Küçük Kaynarca ( 1774 ) adquirió una conexión directa al Mar Negro, una de las grandes aspiraciones históricas de Rusia. De paso los Tártaros de Crimea se convirtieron en un estado independiente de los otomanos. Finalmente en 1783 Catalina la anexionó al territorio ruso. Como curiosidad reseñar que un español, Jose de Ribas, como almirante de la Armada rusa, participó en la batalla naval de Chesme (Guerra ruso-turca (1768-1774)), en el que la flota rusa hundió a la otomana y fue asímismo el fundador de la ciudad de Odesa, uno de los enclaves rusos más importantes del Mar Negro que hoy pertenece a Ucrania. Mucho tiempo después, entre 1854 y 1956 fue escenario de la Guerra de Crimea entre rusos y una coalición internacional formada por Gran Bretaña, Francia, el Imperio Turco y el Reino de Piamonte con derrota Rusa pero Crimea continuó siendo rusa hasta la mitad del siglo XX.

José de Ribas en Odesa
    En la actualidad, dentro de Ucrania, Crimea forma una república autónoma, reconociendo la Constitución su personalidad diferencial. El juego político en Ucrania, con la destitución del presidente  Yanukóvich, prorruso, después de las revueltas y matanzas de Kiev, dando paso a un gobierno provisional controlado por nacionalistas ucranianos con el apoyo de la Unión Europea ha provocado la reacción de Rusia y las protestas en el este del país, donde un gran porcentaje de la población es de origen ruso. En Crimea la tensión ha crecido hasta el punto de que el parlamento autónomo ha propuesto, después de las maniobras rusas de ocupación un referéndum ilegal para adherirse a Rusia. Nadie está interesado en un guerra a gran escala ni a pequeña. Rusia ha hecho valer su fuerza militar y su posición geoestratégica, ha dado un golpe encima de la mesa y la Unión Europea ha quedado en una posición incómoda. Estados Unidos negocia ya con Rusia una salida al conflicto que no parece fácil por la postura enconada del actual gobierno Ucraniano y de los grupos Prorrusos. Los próximos días serán decisivos.

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